CAPÍTULO 166 - CREER QUE LA FELICIDAD SÓLO SE LA PUEDE PROPORCIONAR SU PAREJA

Cada persona tiene su propio modo de pensar para interpretar el mundo que le rodea y tratar de manejarse en él, del mejor modo posible. Generalmente, todos buscamos sentirnos bien con nosotros mismos y los demás y lograr las metas y objetivos que nos proponemos en nuestras vidas.

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Francisco de Sales
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CAPÍTULO 166 - CREER QUE LA FELICIDAD SÓLO SE LA PUEDE PROPORCIONAR SU PAREJA

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Mensaje por Francisco de Sales »

CAPÍTULO 166 - CREER QUE LA FELICIDAD SÓLO SE LA PUEDE PROPORCIONAR SU PAREJA
-ATENCIÓN A LA BAJA AUTOESTIMA-

Este es el capítulo 166 de un total de 200 –que se irán publicando-  que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER


Este capítulo también podría tener este otro título: “Si tú no eres capaz de amarte, ¿cómo vas a pretender que otro te ame?”

Llenar los depósitos de amor es un asunto personal. Algo que no se debe encargar a otra persona. Cuando buscamos desesperadamente el amor en otros es porque no somos capaces de darnos nuestro propio amor. Por eso algunos tipos de amor no nos satisfacen: porque sólo son sucedáneos que no alcanzan el nivel que proporciona el Amor Propio. Y conviene no engañarse. No es ningún disparate pensar –aunque existe el derecho a no estar de acuerdo- que cuando amamos a una persona es porque nos ama como a nosotros mismos nos gustaría ser capaces de amarnos.  Y tampoco es ningún disparate decir que todo aquello que no alcance el nivel de excelencia en el amor no es amor, aunque se le parezca, aunque uno se conforme con menos que la excelencia, aunque uno ponga comprensión por su parte ya que la excelencia es un nivel aparentemente inalcanzable, aunque uno sepa y comprenda que la relación y los roces inherentes inevitables deslucen un poco la excelsitud de lo que sería un amor en el Paraíso Terrenal.

La felicidad, al igual que el amor, también es una responsabilidad propia. Y la felicidad no la aporta única y exclusivamente el otro miembro de la pareja, sino que hay muchos otros orígenes de donde puede provenir. La felicidad no viene de fuera, sino que es la elaboración personal que uno hace de lo que le viene de fuera. Un mismo hecho externo puede provocarle a uno enojo, a otro indiferencia y a otro alegría, así que no es el hecho quien aporta, sino la predisposición receptiva de cada uno. La felicidad es un asunto personal y es cada uno quien “autoriza” que el hecho sea interpretado y sentido de uno u otro modo.

Uno mismo debe procurarse el amor y la felicidad, y todo lo demás que venga por parte de otros se dará por añadidura y será estupendo y bien venido, pero no es acertado poner en manos de otro toda la aportación de amor y de felicidad, porque eso fomenta el apego y la dependencia, ya que se puede llegar a pensar que en ningún otro sitio se podrán encontrar.

Si una persona llega a creer -porque su Autoestima es baja y no se cree merecedora de más, y por tanto no recibe de sí misma la cantidad de amor y felicidad que requiere-, que sólo otra persona, su pareja en este caso, le puede aportar ambas cosas, se estará equivocando y entonces la relación podría entrar en un modo un poco delicado de funcionamiento.

La persona puede llegar a transigir demasiado sólo porque si no satisface al otro puede dejar de darle su ración de atención –aunque sea poca y de poca calidad-, de cariño o de amor –aunque sean descafeinados-, y entonces se quedaría en una penuria sentimental y sin tener otro sitio al que recurrir para recibir la necesidad inevitable de amor que todos tenemos.

Eso de “venderse” –“malvenderse”, mejor definido- por un poco de cariño o por una pizca de felicidad es muy desagradable.

Cuando la relación no está siendo satisfactoria, si te separas, te quedas contigo, o sea, con la mejor parte.

Está bien que sea el otro miembro de la pareja quien te proporcione cariño, cuidado, atención, alegría, optimismo, risas o placeres, o te provoque sentimientos agradables, que sea de un modo natural y por su propio deseo y voluntad, pero que eso no se convierta en un chantaje.

Tú puedes, y debes, proporcionarte amor y felicidad. Y lo que te dé el otro, simplemente lo añades a lo tuyo.

SUGERENCIAS PARA ESTE CASO:

- Si tú no eres capaz de amarte, ¿cómo vas a pretender que otro te ame?
- La fuente principal de amor y felicidad ha de ser uno mismo. Pero todo lo que venga de otro será bienvenido.
- El amor y la felicidad son responsabilidades personales que conviene no desatender ni delegar.
- Quien sienta que se encuentra en esa situación por falta de Autoestima le recomiendo que busque soluciones en este enlace:
https://buscandome.es/index.php/board,62.0.html


Francisco de Sales


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