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Jon

Desde Sumendi

Mensaje por Jon »

Este artículo aparece en la revista HIK HASI que se distribuye para todos los colegios del Pais Vasco.

PREGUNTADME…
Soy maestro y tengo que dar una charla a un grupo de niños de 10 años. ¿Que tendrán que tener en cuenta para que dentro de 30 años estén tan sanos como ahora?

Ardua labor tratar de contrarrestar en una sola charla la enorme influencia de la sociedad de consumo, con poderosísimas empresas multinacionales dispuestas a aumentar sus beneficios económicos por encima de todo. Por ejemplo, los fabricantes de fármacos, les interesa que la gente enferme y consuma sus productos.

Las autoridades sanitarias suelen hablar del “uso racional de los medicamentos”, ya que los gastos de la sanidad se disparan y cada vez hay más enfermedades causadas por los mismos medicamentos. Tratando de dar alternativas al fármaco, en 1995 la asociación SUMENDI * (por la autogestión de la salud), me publicó el folleto “CURARSE UN@ MISM@, SIN LOS PELIGROS DE LOS MEDICAMENTOS… Y SIN DAÑAR EL BOLSILLO”, donde recopilo ideas para usar el poder autocurativo de tu cuerpo, antes de echar mano de los medicamentos, o incluso, además de medicarte. Son ideas sencillas que se pueden enseñar en las escuelas. Este folleto está publicado también en euskara. Posteriormente, la editorial Txalaparta me publicó a finales del 2000, una ampliación de este folleto que llame “CUÍDATE COMPA! MANUAL PARA LA AUTOGESTIÓN DE LA SALUD”. Este manual podría servir de fuente de inspiración a los trabajadores de la enseñanza.

Lo primero que tendrían que tener en cuenta los escolares es el hecho de que no todos los humanos tienen la suerte de gozar de la salud. Que hay personas que de nacimiento, por accidente o por enfermedad crónica, no gozan de todas sus facultades. Que les falla el habla, la vista, el oído, la posibilidad de moverse por si mismo, etc. Que esas personas tienen derecho a llevar una vida digna. Que cualquier de nosotros puede perder alguna facultad de las que ahora gozamos. Se podría proponer algún ejercicio práctico donde por unos minutos los niños hacen como si fueran ciegos, sordos, cojos, mancos, paralíticos,… O bien se conecta con alguna agrupación de discapacitados, para invitar a alguno de sus miembros a contar sus dificultades y explicar sus derechos.

Habría que recalcar sobre el tema de la sabiduría de nuestro cuerpo. Esa sabiduría nos ha llegado a través de ¡miles de millones de años! Hace unos dos mil millones de años unas bacterias se unieron para inventar la célula que hoy forma nuestros tejidos. Aquellas células a través de su experiencia aprendieron lo que era mejor para ellas y nos lo transmitieron a través de generaciones y generaciones. Nuestro cuerpo tiene una sabiduría que hace que sepa lo que es mejor para él. Le podemos llamar “Instinto de Conservación”. Es la sabiduría que fue capaz de construir todos los órganos de nuestro cuerpo, a partir de una célula microscópica (el óvulo de nuestra madre), fecundada por el espermatozoide de nuestro padre. Esta sabiduría inconsciente, es capaz de estar atenta a la vez a un montón de funciones y reacciones químicas. Es la que hace que nuestro pulmón capte el oxigeno y que nuestro corazón bombee la sangre a todos los rincones de nuestro cuerpo, día y noche, estemos despiertos o dormidos. Si nos quemamos la huella dactilar peculiar de cada uno, la sabiduría corporal es capaz de volver a reproducir esa piel con el dibujo exactamente igual. Si nos hacemos una herida, la cicatrizará, y si nos rompemos un hueso lo soldará.

Llamaría la atención de que nuestro cuerpo además de sabio es poderoso. Eso se puede notar cuando comemos un alimento en malas condiciones, cómo el cuerpo reacciona violentamente con vómitos, diarreas y a veces altas temperaturas, para expulsar cuanto antes las sustancias nocivas.

Y que además de sabio y poderoso, nuestro cuerpo es un gran amigo. Es nuestro único AMIGO INSEPARABLE. Otros amigos por diversas circunstancias se separan de nosotros. Nuestro cuerpo, está buscando lo mejor para nosotros, y nos acompañará hasta el final de nuestros días. Si él es amable con nosotros, seamos nosotros también atentos y cuidadosos con él.

Trataría de explicarles el principio de la Unidad. Que el pasado, el presente y el futuro están unidos. Que las causas de algunos malestares que padece los mayores, están en el pasado, en el comienzo de sus vidas. Que si queremos tener una vida larga, ancha y profunda, es muy importante que empecemos a cuidar ahora a nuestro cuerpo que está creciendo. Plantar unos buenos cimientos, para que nuestro cuerpo sea resistente y robusto. Que nuestro cuerpo es una unidad. Que todas las partes están comunicadas entre sí. Si sientes miedo, tu intestino y tu vejiga se aflojan. Si das mucho trabajo al estómago, te quedas sin fuerzas para los músculos. Cuando estás enfermo, toda la energía se concentra en lo más importante: la curación, y te quedas sin fuerza en los músculos y en el estómago.

Que aunque la Organización Mundial de la Salud diga que la salud es “bienestar físico, mental y social”, la enfermedad no es tan mala. Que la enfermedad aguda son protestas del cuerpo contra un modo de vida inadecuado, que nos esta queriendo enseñar algo. Y que en realidad son procesos curativos. Cuando un cuerpo está tan agotado que no es capaz de evacuar todas las sustancias tóxicas que se producen dentro del organismo y que le vienen de fuera, necesita hacer un gran parón, quitarte las fuerzas de músculos, cerebro y aparato digestivo, y concentrase en la limpieza: orina cargada, sudor fuerte, mal aliento, cólicos biliares, inflamaciones diversas (sarpullidos en la piel, supuraciones, mucosidades,…), fiebre… Algunos niños para crecer pueden necesitar un parón, caer encamados y hacer reacciones de limpieza profunda.

Que cuando no hay ganas de comer e incluso te produce asco las comidas, la sabiduría corporal nos esta queriendo decir que en ese momento prefiere gastar las energías en mecanismo de curación, y alimentarse de las reservas que le supone menos esfuerzo. Tanto animales como plantas, tienen ese recurso de alimentarse de las reservas. Quedé impresionado al ver en un documental como una especie de gato del desierto (un suricato), sobrevivía a una picadura de una serpiente venenosa, tras pasar tres días alimentándose de las reservas y en total quietud. Hay que tomar alimentos con regularidad, pero hay momentos en la vida en que hay que abstenerse de meter comida en el estómago.

Para poder conservar la salud, cada 16 horas de actividad, necesitamos 8 horas de inactividad total. El sueño nocturno es necesario para recuperar las energías gastadas, eliminar las sustancias toxicas que se producen durante la actividad, reparar las averías, ordenar toda la información que entra en el cerebro a través de los sentidos, etc. Podríamos considerar la cama el taller donde el cuerpo permite a su sabio mecánico interno, chequear, limpiar, arreglar y poner a punto la maquinaria. Cuando una persona está enferma o accidentada, el cuerpo pide a gritos el reposo total: lo más cerca de la horizontal, el silencio, la oscuridad y la abstinencia. Si hace calor habrás que ponerle a la fresca, incluso refrescarle con agua, especialmente en caso de quemadura. El agua ayuda a sacar el exceso de calor del cuerpo. Conduce el calor 20 veces más rápido. Si hace frío habrá que abrigarle, especialmente las extremidades. Es así como se ahorra energía en el trabajo muscular, cerebral, sensorial, térmico (somos animales de sangre caliente, y para funcionar bien necesitamos mantener los 37 grados de temperatura), y se permite concentrar las fuerzas en la curación y la sobrevivencia.

Tan importante como el descanso es el ejercicio. Es bueno esforzarnos todos los días un poco, hasta llegar a jadear y entrar en calor. Así el pulmón se expande y capta aire oxigenado y el corazón se agita y bombea bien la sangre hasta todos los rincones. Nuestro cuerpo tiene más de 600 músculos que si los usamos se fortalecen y si no los usamos se debilitan y dejan de cumplir funciones importantes como sujetar las vértebras o las vísceras abdominales. Hacer ejercicio con regularidad es una forma de evitar el sobrepeso, causa de muchas otras enfermedades.

Los humanos como el resto de los animales salvajes, nos hemos guiado por el instinto para elegir los alimentos que necesitábamos. El olfato elegía la calidad del producto y el gusto la cantidad. Hace poco, hace unos diez mil años, nos dio por modificar los productos que la naturaleza nos brindaba: la agricultura modificó las plantas salvajes, la ganadería nos permitió tomar leche de otras especies, y la cocina modificó los alimentos con altas temperaturas (sobre todo al freír y al hornear). Con dichos productos modificados nuestro instinto deja de funcionar. Es como si modificáramos la llave de una cerradura. Cada vez que tratemos de abrir la cerradura la estaremos forzando. La alimentación moderna está forzando a nuestro organismo. Las autoridades sanitarias están empeñadas en que la población aumente el consumo de frutas y verduras (al menos 5 raciones diarias de 150 gr), para reducir la alta tasa de enfermedades crónicas. Eso supone aumentar la producción de frutas y hortalizas sin dañar el planeta. Es por ello que hasta Diciembre del 2006 habrá por tiendas de comestibles, centros de enseñanza y otros lugares, una Campaña de Promoción del Consumo de Frutas y Hortalizas Frescas, bajo el lema “5aldía. Es vital”, y con un icono que representa los cinco dedos de la mano.

La salud de los humanos y la salud del planeta van a la par. Una alimentación humana con predominio de frutas, verduras y semillas oleaginosas sobre los alimentos de origen animal, llegaría para dar de comer a mucha más gente, reduciría las enfermedades que más nos matan (cáncer y cardiocirculatorias) y enriquecería el suelo de nuestro precioso planeta.

Algo habría que enseñar sobre la salud mental para que dentro de unos años no acaben siendo consumidores de antidepresivos, ansiolíticos, alcohol y otras drogas. Aprender a usar los propios recursos para superar las dificultades que se va a encontrar en la vida. Animarles a hacer todos los días algo que les resulte difícil, para estar entrenados. Darse cuenta de que enfrentarte a las dificultades produce satisfacción más duradera que evitarlas

Darles a conocer los mecanismos naturales de liberación de nuestros disgustos, de cómo nos podemos recuperar de los malos momentos a través del llanto, el grito, el temblor, el bostezo, la risa, las pataletas... De cómo es falso de que dichas expresiones sean muestras de debilidad o locura. De que necesitamos de la mirada comprensiva de alguien que nos inspire suficiente confianza, para podernos desahogar. Que es falso que necesitemos de alcohol, tabaco o medicamentos para tranquilizarnos cuando nos sentimos nerviosos.

Uno de los motivos por los cuales nos angustiamos y nos deprimimos es por la incomunicación. Somos bastantes torpes a la hora de comunicarnos, sobre todo cuando surge algún conflicto. Estaría bien que en las escuelas se impartiera conocimiento y se entrenara a los alumnos en la comunicación. Entrenarse en el arte de expresarse mejor para que el otro te comprenda, y escuchar mejor para comprender al otro.

Estas ideas no son más que pequeñas pinceladas sobre conocimientos “de vital importancia”, a los cuales habría que dedicarles en los centros de enseñanza algo más que una charla.

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* SUMENDI. Apdo.5098 de 48080-Bilbao.- Tel: 94-4155031 C/e: sumendi@euskalnet.net
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Eneko Landaburu Pitarque (Bilbao, 15/9/1953), estrenó su título de medicina con los campesinos de la Nicaragua sandinista en 1979. En Setiembre-80 participo en las Jornadas Pedagogicas de Adarrak, en Donostia y comenzó a colaborar en el cuadernillo “jaiegin” que tenia los sábados el diario EGIN. Dio clases en la UNED de Bergara y colaboro con la revista INTEGRAL (salud y vida natural), con la revista PUNTO Y HORA DE EUSKALHERRIA, con la que publico tres monograficos sobre salud: Alternativa a la Medicina: Aprender a vivir (1982), Cuídate Compa! (1984), y Unete Compa! (1987).
Trajo a tierras vascas las Casas de Reposo-Escuelas de Salud, así como el movimiento internacional de la co-escucha (ayuda mutua por la escucha). Promotor de la asociación SUMENDI (por la autogestión de la salud). Profesor en los cursos de postgraduado de Medicina Natural, de la Universidad de Barcelona.
En Diciembre del 2000, la Editorial Txalaparta le publico un “Manual para la Autogestión de la salud”, de nuevo bajo el titulo de “Cuídate Compa!”
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antivian
leve critica

Mensaje por antivian »

yo pienso que una persona que este mala del estomago, sino esta muy asesorada, le es fatal la dieta hingienista, es mejor la macrobiotica, o coger lo mejor de cada una.
la verdad es que los ayunos son buenisimos para curar los resfriados, eso si es cierto.
Un abrazo, aupa sumendi.

Creo que lo mejor es leer mucho, conocer gente macro e hingenista y sacar conclusiones propias.
No es de recibo, que los macros se rian de los higeinistas y viceversa.
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antavian
el hingenismo a lo bruto es malisimo.

Mensaje por antavian »

Es mejor aprender tecnicas de la macrobiotica y comida hingenista, para aprender a cocinar y asi tratar bien al estomago...al final acabas comiedo fuera del sistema.
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herman
Re: Desde Sumendi

Mensaje por herman »

tengo 48 años 16 con diabetes ll ,la glibenclamida solo me da bajones de azucar, pero comiendo col cruda rallada me controlo mejor ,la coka kola diet me agravo mas la diabetes, la fenilalanina (aspartame)se acumula en el cuerpo y es muy dificil expulsarla necesito un buen libro que trate exclusivamente la curacion de la diabetes
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